martes, 24 de febrero de 2015

Cuando cagarla es un deber.

Coge tu sonrisa, riégala en un par de copas y sácala a pasear.

Sal a divertirte, búscale.

¿Todavía no te mira lo suficiente? Sigue bebiendo. Sonríe a otros para que vea que también tú puedes ser deseada. Tontea, juega, hazte de rogar.

Y.. VOILÀ! Ya tienes tu cóctel mágico, ya tienes la receta perfecta para meter la pata.

Porque aprender está sobrevalorado, porque ya te sabes de memoria la retaila de lo sientos a decir en las próximas horas, porque vuelves a jurar y perjurar que no volverá a pasar... JÁ! Y lo dices convencida... como si  por un segundo vayas a permitirte ser feliz.

Y es que és ESO, no queremos ser felices, és la única explicación posible. Nos empeñamos tanto en lograr alcanzar esa paz, que no nos damos cuenta de que somos la única piedra en el camino, somos el único obstáculo que nos impide conseguirla...

Deja de empujarte, deja de ponerte la zancadilla a ti misma, deja de perder el norte a propósito. Mírate en el espejo y acéptalo, eres tu peor enemigo. Sólo así podrás levantarte, sólo así podrás ver el final del camino, sólo así verás que el mundo no está en tu contra, si no que eres tú quien está contra él.

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