Déjate llevar.
Cierra los ojos, disfruta de la música, siéntela. Siente el sudar de la gente, las luces cambiantes, los bajos marcando el ritmo, el retumbar de tus oídos, toma aire, y siente de pronto como tus pies se han despegado del suelo.
Siente el chocar de los cuerpos, los golpes liberadores del escenario en tus piernas, del saltar junto a desconocidos que empujan al son de la música, del soltar los problemas junto a decenas de personas que han venido con el mismo fin: el de sentir.
Y en ese instante olvida tu rutina, olvida el estrés y el agobio, olvida tu insensibilidad, tu apatía y tu impersonalidad. Olvida la falsedad de tu vida, las apariencias, la doble moralidad de las personas.
Olvídate de todo, siéntete libre, siéntete lo que te de la gana, pero, por favor, por una vez, siéntete.
martes, 19 de mayo de 2015
miércoles, 25 de marzo de 2015
La generación desesperada.
Nacimos en el año del futuro, en esos años en que cada día era un gran paso para la tecnología, esa misma que creció con nosotros e iba madurando a nuestra vez. Parecíamos la generación afortunada, la generación sin guerra, la generación sin represión, la generación libre.
Pero no lo fuimos, a pesar de lo que muchos piensan, no lo somos.
En cambio somos la generación sin voz, la generación que no puede abrir la boca sin temor al: "no sé de qué os quejáis, en nuestra época teníamos un barreño y un par de pantalones, y eso sí, ¡todos los días a ayudar al padre en el trabajo!" ...
Debemos de sentirnos afortunados por todo lo que tenemos, debemos de dar la gracias por poder acceder una educaciónpública y de calidad. De poder opinar sin que se nos reprenda por ello, de poder vestir sin temor a ser juzgados o marginados.
Bueno, pues lo siento, pero YO no puedo agradecer la situación, yo no puedo seguir participando en esta gran pantomima.
Si manifiesto mi opinión en alto, junto a un grupo de amigos, quieren que pueda ser multada hasta por 600.000 euros. Bueno, mis padres serían multados, ya que no puedo gozar de esa independencia económica.
Si visto de forma distinta a lo estipulado por nuestros mayores o muestro mis tatuajes seré juzgada en mi puesto de trabajo, e incluso al dar un paseo.
Si mi falda es demasiado corta o mi escote demasiado profundo dirán que soy una zorra, que luego pasa lo que pasa.
Si decido salir en mi tiempo libre a beberme hasta el agua de los floreros y me muestro inhibida, dirán que no soy una mujer de bien, y que así es imposible que una pareja confíe en mi, o me verán menos apta para desempeñar mi labor.
Si me quejo por no conseguir un trabajo digno, me dirán que al menos estoy trabajando.
Señores, SÍ puedo quejarme, NO, no es cierto que mucha gente desearía estar en mi puesto.
¿Quién trabaja por menos de 3 euros la hora? ¿Quién acepta ganar menos de 200 euros en un mes? Nadie, excepto los jóvenes becarios, y no me refiero a las prácticas obligatorias, me refiero a las extracurriculares, las 360 horas disponibles, más las 300 horas extras por dedicar tus créditos de especialidad a realizar más prácticas.
No se cumple el sueldo mínimo, a pesar de realizar el mismo trabajo que la persona de tu derecha, su sueldo va a ser como mínimo un 400% superior al tuyo, pero recuerda, NO TE QUEJES, Todos quisieran estar en tu puesto de trabajo...
No, yo no he malgastado mis días estudiando para ésto, mi madre no ha dejado de viajar, de comprar pequeños caprichos, de tener hobbies... para ésto, mi padre no se ha dejado la salud, y ha aceptado un puesto nocturno fijo para ésto.
Si hubiera dejado de estudiar a los 16 años como hacen muchos, ahora podría desempeñar un puesto no especializado donde al menos poder ser mileurista, mis padres no tendrían que seguir avalando mi subsistencia, porque no os confundáis, la beca que me ha permitido llegar hasta aquí no han sido los 700 o incluso 60 euros que me ha dado en dos ocasiones el ministerio en concepto de material y transporte, mi verdadera beca se llama mamá y papá. Mamá y papá me han pagado la comida, el agua, la luz, el gas, la ropa, los trabajos de 80 euros de coste cada uno, los apuntes de más de 1.500 páginas, los materiales específicos que me exigían aportar a las clases, el transporte hasta la facultad...
Y ha llegado un punto en que me he cansado de seguir fingiendo que somos la generación libre, pues, ¿puede alguien explicarme dónde está en todo lo explicado la independencia?
Los precios de la vivienda han subido tanto que dudo que alguna vez en mi vida pueda tener la mía propia con los nuevos sueldos base, dudo que alguna vez consiga comprarme un coche, bueno, ni siquiera creo que pueda conseguir la aprobación para su financiación...
Por eso, me cago en todo el que decide quién puede quejarse y quién no, me cago en vuestra supuesta libertad de expresión, me cago en vuestra demagogia barata y vuestra hipocresía.
Pues sí éste es el futuro del mundo, menuda mierda de futuro.
Pero no lo fuimos, a pesar de lo que muchos piensan, no lo somos.
En cambio somos la generación sin voz, la generación que no puede abrir la boca sin temor al: "no sé de qué os quejáis, en nuestra época teníamos un barreño y un par de pantalones, y eso sí, ¡todos los días a ayudar al padre en el trabajo!" ...
Debemos de sentirnos afortunados por todo lo que tenemos, debemos de dar la gracias por poder acceder una educación
Bueno, pues lo siento, pero YO no puedo agradecer la situación, yo no puedo seguir participando en esta gran pantomima.
Si manifiesto mi opinión en alto, junto a un grupo de amigos, quieren que pueda ser multada hasta por 600.000 euros. Bueno, mis padres serían multados, ya que no puedo gozar de esa independencia económica.
Si visto de forma distinta a lo estipulado por nuestros mayores o muestro mis tatuajes seré juzgada en mi puesto de trabajo, e incluso al dar un paseo.
Si mi falda es demasiado corta o mi escote demasiado profundo dirán que soy una zorra, que luego pasa lo que pasa.
Si decido salir en mi tiempo libre a beberme hasta el agua de los floreros y me muestro inhibida, dirán que no soy una mujer de bien, y que así es imposible que una pareja confíe en mi, o me verán menos apta para desempeñar mi labor.
Si me quejo por no conseguir un trabajo digno, me dirán que al menos estoy trabajando.
Señores, SÍ puedo quejarme, NO, no es cierto que mucha gente desearía estar en mi puesto.
¿Quién trabaja por menos de 3 euros la hora? ¿Quién acepta ganar menos de 200 euros en un mes? Nadie, excepto los jóvenes becarios, y no me refiero a las prácticas obligatorias, me refiero a las extracurriculares, las 360 horas disponibles, más las 300 horas extras por dedicar tus créditos de especialidad a realizar más prácticas.
No se cumple el sueldo mínimo, a pesar de realizar el mismo trabajo que la persona de tu derecha, su sueldo va a ser como mínimo un 400% superior al tuyo, pero recuerda, NO TE QUEJES, Todos quisieran estar en tu puesto de trabajo...
No, yo no he malgastado mis días estudiando para ésto, mi madre no ha dejado de viajar, de comprar pequeños caprichos, de tener hobbies... para ésto, mi padre no se ha dejado la salud, y ha aceptado un puesto nocturno fijo para ésto.
Si hubiera dejado de estudiar a los 16 años como hacen muchos, ahora podría desempeñar un puesto no especializado donde al menos poder ser mileurista, mis padres no tendrían que seguir avalando mi subsistencia, porque no os confundáis, la beca que me ha permitido llegar hasta aquí no han sido los 700 o incluso 60 euros que me ha dado en dos ocasiones el ministerio en concepto de material y transporte, mi verdadera beca se llama mamá y papá. Mamá y papá me han pagado la comida, el agua, la luz, el gas, la ropa, los trabajos de 80 euros de coste cada uno, los apuntes de más de 1.500 páginas, los materiales específicos que me exigían aportar a las clases, el transporte hasta la facultad...
Y ha llegado un punto en que me he cansado de seguir fingiendo que somos la generación libre, pues, ¿puede alguien explicarme dónde está en todo lo explicado la independencia?
Los precios de la vivienda han subido tanto que dudo que alguna vez en mi vida pueda tener la mía propia con los nuevos sueldos base, dudo que alguna vez consiga comprarme un coche, bueno, ni siquiera creo que pueda conseguir la aprobación para su financiación...
Por eso, me cago en todo el que decide quién puede quejarse y quién no, me cago en vuestra supuesta libertad de expresión, me cago en vuestra demagogia barata y vuestra hipocresía.
Pues sí éste es el futuro del mundo, menuda mierda de futuro.
martes, 24 de marzo de 2015
Ya no caben más remaches.
Llevas tanto tiempo repitiendo tu misma historia, que ya te sabes de memoria los pasos a dar, tanto tiempo engañándote con que mañana será mejor, que ha terminado por caer el último trozo de ilusión que se columpiaba en tu corazón.
No podías esperarlo te dirás, no podías suponer que alguien te iba a volver a dañar, no podías suponer que tu vida iba a seguir su solitaria trayectoria.
No obstante, ha vuelto a pasar, y la única culpable has sido tú. Te has permitido abrir la persiana para poder dejar entrever tu alma, le has dejado asomarse e iluminarla por un momento, y ahora ya no puede acostumbrarse a la oscuridad. Dejaste creer a tu corazón que podía ser rescatado, que alguien podría darle vida, pero ambos sabíamos que eso no es posible, que tú deberías ser la propia luz de tu corazón, tú deberías ser quien se besase esas profundas grietas que adornan tu alma, que no debes confiar en nadie, que el mundo entero es un engaño, que la única verdad absoluta eres tú.
Ahora toca asumir esta última derrota y recordar que ya se ha acabado la guerra, que no vale la pena seguir luchando cuando tu ejercito está tan herido que ya no recuerda por qué comenzó a luchar. Que no hay mejor consuelo que izar de nuevo el muro que te rodea y protege, y acurrucarse junto al fuego esperando una vez más que pase la tormenta.
martes, 3 de marzo de 2015
La decepción es mi rutina.
Suena "the climb" de fondo, es el despertador, recuerda que no puedes dejarlo estar, tienes que levantarte, el trabajo te espera. Prepárate un café mientras te arreglas, apúralo de un solo trago igual que hiciste con el libro de anoche, saca una vez más esa pastillita sonrisa que te permite no caer y corre hacia el metro.
Observa a la gente que sube y baja tras cada parada, presta atención a sus conversaciones, conecta tus cascos e imagina, durante una hora, que tu vida tiene todo lo que narran esas canciones, imagina que las personas no son malas por naturaleza, imagina que la felicidad no es un concepto abstracto.
Ha llegado tu parada y toca despertar. Empieza tu jornada laboral, enciende tu ordenador y espera que, al menos en las próximas 5 horas, tu mayor problema sea cuadrar ese maldito presupuesto.
La vuelta a casa siempre se hace más llevadera, ya estás despejada y en compañía, la conversación te permite evadirte durante un rato más de tus pensamientos, pero llegas a casa, y el resto del día te espera, ahí, llamando a tu puerta, recordándote que no es tan fácil darle esquinazo.
No te preocupes, siempre podrás afrontarlo con un buen libro e incluso con una buena serie, cualquiera de las dos opciones es válida, en cualquiera de los dos casos puedes dejarte llevar por la narración de una vida que no te pertenece, vamos como la tuya, pero con una notable diferencia: quien tiene que afrontarla, quién tiene que superarla, no eres tú.
¿Has conseguido llegar hasta la noche? Enhorabuena, ahora sólo tienes que tomarte esa pastilla mágica que te permitirá dormir, y rezar para no pasar otra noche de desvelo, rezar para que durante 8 horas, los problemas vuelvan a ser irreales.
Ahora recuerda, ya es un día menos, ya lo has superado. Limpia esa solitaria lágrima que moja tu almohada, dale un beso a tu atrapasueños, deja de lado por un momento tu ausencia de sentimientos, y repite tu mantra favorito: "Mañana será mejor".
martes, 24 de febrero de 2015
Cuando cagarla es un deber.
Coge tu sonrisa, riégala en un par de copas y sácala a pasear.
Sal a divertirte, búscale.
¿Todavía no te mira lo suficiente? Sigue bebiendo. Sonríe a otros para que vea que también tú puedes ser deseada. Tontea, juega, hazte de rogar.
Y.. VOILÀ! Ya tienes tu cóctel mágico, ya tienes la receta perfecta para meter la pata.
Porque aprender está sobrevalorado, porque ya te sabes de memoria la retaila de lo sientos a decir en las próximas horas, porque vuelves a jurar y perjurar que no volverá a pasar... JÁ! Y lo dices convencida... como si por un segundo vayas a permitirte ser feliz.
Y es que és ESO, no queremos ser felices, és la única explicación posible. Nos empeñamos tanto en lograr alcanzar esa paz, que no nos damos cuenta de que somos la única piedra en el camino, somos el único obstáculo que nos impide conseguirla...
Deja de empujarte, deja de ponerte la zancadilla a ti misma, deja de perder el norte a propósito. Mírate en el espejo y acéptalo, eres tu peor enemigo. Sólo así podrás levantarte, sólo así podrás ver el final del camino, sólo así verás que el mundo no está en tu contra, si no que eres tú quien está contra él.
Sal a divertirte, búscale.
¿Todavía no te mira lo suficiente? Sigue bebiendo. Sonríe a otros para que vea que también tú puedes ser deseada. Tontea, juega, hazte de rogar.
Y.. VOILÀ! Ya tienes tu cóctel mágico, ya tienes la receta perfecta para meter la pata.
Porque aprender está sobrevalorado, porque ya te sabes de memoria la retaila de lo sientos a decir en las próximas horas, porque vuelves a jurar y perjurar que no volverá a pasar... JÁ! Y lo dices convencida... como si por un segundo vayas a permitirte ser feliz.
Y es que és ESO, no queremos ser felices, és la única explicación posible. Nos empeñamos tanto en lograr alcanzar esa paz, que no nos damos cuenta de que somos la única piedra en el camino, somos el único obstáculo que nos impide conseguirla...
Deja de empujarte, deja de ponerte la zancadilla a ti misma, deja de perder el norte a propósito. Mírate en el espejo y acéptalo, eres tu peor enemigo. Sólo así podrás levantarte, sólo así podrás ver el final del camino, sólo así verás que el mundo no está en tu contra, si no que eres tú quien está contra él.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)


