martes, 24 de marzo de 2015

Ya no caben más remaches.



Siempre te dicen que no todos los días pueden estar llenos de colores. Pero lo que ellos no saben es que todos tus días son grises, moteados con pequeños puntos de color quizás, pero tan diminutos, que apenas quedan grabados en tu memoria...

Llevas tanto tiempo repitiendo tu misma historia, que ya te sabes de memoria los pasos a dar, tanto tiempo engañándote con que mañana será mejor, que ha terminado por caer el último trozo de ilusión que se columpiaba en tu corazón.

No podías esperarlo te dirás, no podías suponer que alguien te iba a volver a dañar, no podías suponer que tu vida iba a seguir su solitaria trayectoria.

No obstante, ha vuelto a pasar, y la única culpable has sido tú. Te has permitido abrir la persiana para poder dejar entrever tu alma, le has dejado asomarse e iluminarla por un momento, y ahora ya no puede acostumbrarse a la oscuridad. Dejaste creer a tu corazón que podía ser rescatado, que alguien podría darle vida, pero ambos sabíamos que eso no es posible, que tú deberías ser la propia luz de tu corazón, tú deberías ser quien se besase esas profundas grietas que adornan tu alma, que no debes confiar en nadie, que el mundo entero es un engaño, que la única verdad absoluta eres tú.

Ahora toca asumir esta última derrota y recordar que ya se ha acabado la guerra, que no vale la pena seguir luchando cuando tu ejercito está tan herido que ya no recuerda por qué comenzó a luchar. Que no hay mejor consuelo que izar de nuevo el muro que te rodea y protege, y acurrucarse junto al fuego esperando una vez más que pase la tormenta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario